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El niño y la noción del tiempo

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Escuché hace unos días algo que me hizo reflexionar sobre la noción del tiempo. Una mamá, muy culta por cierto, decirle a su niño de 3 años “no mientas” cuando éste decía “ayer fui al cine “pues en verdad había ido varios días antes. Este episodio me motivó a explicarles qué ocurre con los espacios temporales antes de los 6 años; es decir, al comenzar la escuela primaria el niño no tiene una noción temporal precisa. Por ejemplo: ayer para él es antes y mañana es después de ahora, o sea del momento que está viviendo en ese instante.

 

Esto se debe al SINCRETISMO y al EGOCENTRISMO. No son capaces de entender la realidad; antes, durante, después, mañana y los demás términos de tiempo, dado que son aprendizajes culturales, es decir, no son innatos, su comprensión se va adquiriendo con la experiencia y por ello es tan importante empezar a enseñarlos cuanto antes pues se aprenden con la repetición de experiencias reiteradas y progresivamente.

 

¿Qué es el EGOCENTRISMO?

Todo pasa por él mismo, no hay tiempo fuera del suyo, no entienden que existe antes o después de ellos. Todo ocurre centrándose en sus vivencias.

 

¿Qué es el SINCRETISMO?

Globalizar, mezclar conceptos o confundirlos. Al no conocer las estructuras temporales no pueden distinguir independientemente los momentos.

 

¿Cómo podemos ayudarle en el aprendizaje de lo temporal?

Las expresiones a menudo, a veces, raramente, pocas veces, una vez por semana, mañana por la mañana son muy complicadas para explicarlas y aún más comprenderlas para el niño, cuya noción del tiempo aún no está del todo desarrollada.

 

Podríamos usar la DESCENTRACIÓN que es quitarlo de su tiempo para que lo independice de sí mismo por ejemplo comparando otros horarios con los suyos. También podríamos valernos de la EXTENSIÓN, estirar el tiempo comparando dos períodos pasados, dos vacaciones diferentes, dos actividades hechas en diferentes horarios una de mañana y otra de tarde, algo que hizo hace mucho tiempo y no ha vuelto a hacer.

Ahora bien… También podemos hacerlo con música y es muy sencillo. Vamos a tocar la canción del primer día de la semana, cantemos aquella canción que raramente cantamos.

 

Utilicemos el ingenio, seguramente se le ocurrirán muchas opciones muy originales.

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